Alemania, 1949. Como todos los miércoles, Ana acude a la consulta del médico. Siempre por la mañana y nunca antes de desayunar. Cuando llega acude a su habitación, se pone todos los cables alrededor del cuerpo y espera el momento de que los investigadores Klumbies y Kleinsorge estén preparados al otro lado del espejo para tomar nota. Cuando todo está listo, Ana comienza a producir su primer orgasmo del día, el primero de muchos. Ella era la Femina supersexualis y había sido bendecida con un don muy especial.

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